Las grandes corporaciones son malas (I), por Josean

Ministra Montero

Según un informe de la Agencia Tributaria de noviembre de 2019, las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios a Hacienda, un porcentaje muy inferior al 14% de las medianas empresas o al 18,3% de las pequeñas. Puesto que el tipo impositivo del impuesto de Sociedades es del 25%, la pregunta resulta obvia: ¿de verdad las grandes empresas pagan solo un 7,7% de sus beneficios? Si esto fuera así (y no creo que debamos desconfiar de Hacienda), ¿no sería España un verdadero paraíso fiscal dentro de la Unión Europea, un lugar en el que las principales multinacionales se establecerían para ahorrarse la factura fiscal? Sin embargo sabemos que no es así, que los destinos elegidos suelen ser Irlanda (12% de tipo impositivo) o Luxemburgo, o las islas del Canal. Entonces, ¿nos están mintiendo con esta cifra?

Como dijo un reconocido miembro del nuevo equipo de este gobierno de coalición y de progreso: “a los grandes grupos les conviene tributar más porque es que si no, esto de la cohesión social y la circunstancia tributaria no se sostiene”. ¡Habéis sido malos!¿Adivinan quién dijo esta frase, a continuación de repetir el consabido mantra de que las grandes corporaciones tributan solo un 7% de sus beneficios? Pues no, no fue la ministra Montero, ni el economista castrista Garzón, ni Pablo Iglesias, ni el presidente Sánchez. He hecho una pequeña trampa porque esta frase la dijo el que fuera ministro de Hacienda durante muchos años, Cristóbal Montoro. (Enlace a Montoro miente).

Montero y Montoro

El gobierno actual utiliza la misma estrategia de manipulación y mentira de la que abusó en su día el Partido Popular: desviar la atención sobre su ineptitud para recortar gastos y culpar a esas grandes empresas, ¡las grandes corporaciones!, a las que dibujan como un ente impersonal e inhumano que devora criaturas y se lleva los beneficios a las islas Caimán para que un puñado de accionistas se hagan multimillonarios. La estrategia fue utilizada una y otra vez durante las pasadas elecciones de noviembre, y en las de abril, y en 2018, en 2017,… ¿No querían combatir las fake news? Pues pueden empezar por ese supuesto tipo impositivo.

El acuerdo de gobierno firmado por PSOE y Unidas Podemos el 30 de diciembre recoge en su punto número 10 lo que definen como “Justicia fiscal y equilibrio presupuestario”. Equilibrio presupuestario… puesto que piensan incrementar el gasto público, como se presume de los nueve puntos anteriores, el equilibrio solo se puede lograr subiendo los impuestos. Y lo que llaman justicia fiscal tiene una carga ideológica interesada que es la que este gobierno debe saber manejar sin entrar en demagogias o en trampas como las de Montoro. Dudo mucho que lo vayan a hacer.

Es muy posible que pueda estar de acuerdo con el planteamiento en aras de una mejor tributación, pero en lo que no puedo estar de acuerdo es en la mentira tal como se ha contado. Cualquier persona acostumbrada a lidiar con el impuesto de sociedades sabe dónde está la burda trampa de estos cálculos, pero voy a tratar de explicarlo de un modo gráfico para los menos iniciados en la materia. Las trampas de Montero hoy son casi las mismas de Montoro ayer:

1. Calcular el tipo impositivo en función del resultado contable y no de la base imponible. Las diferencias son considerables. Hay ajustes que aumentan la base imponible (por ejemplo, los famosos gastos no deducibles) y otros que la disminuyen (como los ingresos por dividendos o los ajustes por diferimiento del arrendamiento financiero). Así que comparar el gasto por impuesto con el resultado contable lleva a resultados dispares alejados de la realidad. Para los menos habituados a lidiar con el impuesto, los posibles ajustes son tantos como los que siguen:

Ajustes impuesto

Ajustes impuesto 2

2. No tener en cuenta las pérdidas. Cuando un grupo tiene varias sociedades y un consolidado fiscal, las bases imponibles se suman y compensan entre ellas, las positivas con las negativas. Salvando las distancias y resumiéndolo mucho, de este modo:

Ajuste pérdidas 1

Sin embargo, la nueva metodología de cálculo propuesta por el Ministerio suma solo los resultados positivos de las empresas y compara el agregado con el impuesto liquidado. Tan burdo como lo descrito:

Ajustes pérdidas 2

Mismos resultados individuales, un tipo global completamente distinto.

3. Comparar el pago de impuesto de sociedades en España con el beneficio agregado de un grupo en varios países. Supongamos un grupo con filiales en Francia y Argentina, países en los que tributa el impuesto correspondiente con el tipo impositivo de cada país. El tipo impositivo en España no cambia, sigue siendo el mismo, o si queremos hacer una media podríamos dividir el pago por impuestos en varios países por el beneficio consolidado:

Ajustes IS extranjero 1

Sin embargo, el Ministerio compara exclusivamente el pago realizado en España con el beneficio agregado y así sale lo que sale. Es ridículo, pero estos cálculos los ha hecho gente muy seria y los ha llevado a ruedas de prensa y presentaciones de resultados:

Ajustes IS extranjero 2

4. Obviar la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores. Este fue uno de los “grandes inventos” de Montoro para frenar la sangría que las pérdidas de las empresas españolas durante la crisis iba a suponer en la recaudación del impuesto de sociedades cuando llegara la recuperación. Hasta la célebre “Montorada”, una empresa con beneficios podía compensar el pago de impuestos si en los ejercicios precedentes había tenido pérdidas.

No quiero extenderme hablando de créditos fiscales o de BINs (Bases Imponibles Negativas), sino que trataré de explicarlo con un ejemplo: si la empresa A tiene un beneficio de 100, pero en los dos ejercicios precedentes ha tenido unas pérdidas de 30 y 50, podía liquidar el impuesto tras compensar la Base Imponible positiva del ejercicio con las negativas (BINs) de los anteriores:

Ajustes compensación pérdidas 1

Como solo pagaría 5 en impuestos, ¿significaba eso que su tipo impositivo era del 5%? No, en absoluto. Cuando Montoro vio que muchas de las grandes empresas españolas habían sufrido pérdidas severas durante la crisis, se temió que con la recuperación de las cuentas de resultados la recaudación iba a ser paupérrima, así que se sacó de la manga la modificación del impuesto que permite a las empresas compensar solo el 25% de las BINs cada ejercicio con Bases positivas. En el ejemplo expuesto, la empresa solo podría compensar el 25% de las pérdidas de los años precedentes (20) y tendría que pagar el impuesto por el resto.

Ajustes compensación pérdidas 2

 

La empresa asfixiada (tras los EREs, ampliaciones de capital o lo que haya tenido que afrontar), en cuanto empieza a asomar la cabeza, tiene además un perjuicio en el pago del impuesto. En el global de esos años está pagando más de lo que le correspondería pagar, pero es que además con el cálculo propuesto por la Agencia Tributaria parece que incluso tributa con ventajas, con un 20% de tipo, de nuevo inferior al 25%. Es surrealista, kafkiano, pero es real.

5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. El cálculo del impuesto de sociedades de un grupo agrega los resultados individuales de las empresas y luego realiza las eliminaciones de operaciones intragrupo.

(Continuará…)

3 comentarios en “Las grandes corporaciones son malas (I), por Josean

  1. Puf, demasiado técnico para mi body, pero gracias por la intención, Josean. Entonces, si los ricos cotizan poco (como reconocen Gates, Buffett y sus colegas) y las empresas hacen lo mismo con ingeniería y trucos fiscales “legales”, ¿quién pone la pasta?. Pues los de siempre, gente como tú y yo.

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  2. Creo que en este caso me toca hacer de abogado del diablo, por mal que me caiga, pero hay cosas bastante discutibles de muchos de los puntos:
    1- Calcular el tipo impositivo en función del resultado contable y no de la base imponible. En realidad el mayor problema consiste en la miríada de posibilidades para variar la base imponible (a mucho menor escala también ocurre en el IRPF) que hace que el chiste del contable (muy resumido en “Pregunta de entrevista de trabajo: ¿cuánto son 2+2? respuesta del elegido: ¿cuánto quieres que sea?”) tampoco se quede tan lejos de la realidad, o que departamentos enteros de contabilidad justifiquen su existencia simplemente por el ahorro en impuestos que son capaces de sacar a base de hacer bailar los números.
    3- Comparar el pago de impuesto de sociedades en España con el beneficio agregado de un grupo en varios países. El error en este caso está en presentarlo como norma general cuando en realidad debería ser sólo para empresas que tienen filiales en ciertos países sólo como herramienta fiscal y no por actividad económica real. No es lo mismo tener actividad principal real en España, Francia y Portugal, por ejemplo, que tener actividad principal real sólo en España pero tener también filiales en Panamá y Barbados y que éstas existan simplemente para “gestionar” propiedad intelectual y alquilársela a la de España.
    4. Obviar la compensación de pérdidas de ejercicios anteriores. En esto no estoy de acuerdo en absoluto: Permitir compensar pérdidas pasadas con beneficios presentes es una decisión que no tiene por qué ser así, igual que no lo es en IRPF por ejemplo. Los ejercicios fiscales ya existen por algo, y que se haya permitido esa compensación para evitar añadir más presión a las empresas en lo peor de la crisis no significa que sea algo positivo, igual que la existencia de los créditos fiscales a los bancos y su plazo de utilización: Ayudarles en un momento muy malo, vale. Convertir esa ayuda puntual en permanente ya es otro cantar.
    5. Considerar los resultados agregados y no consolidados. Las operaciones intragrupo son precisamente la mayor fuente de elusión y/o fraude que existe, así que por muy injusto que pueda ser para los que sí las utilizan de forma correcta, sigue siendo una primera aproximación a la realidad del grupo más fiable que los resultados consolidados, que muchas veces son más falsos que un euro de madera (recordemos que Enron por ejemplo hasta su reventón había presentado siempre beneficios espectaculares a la vez que su situación real iba degradándose día a día).
    Como bien contestas a Manolo GP, la clave estaría en tener suficientes inspectores de Hacienda para poder controlar a esos grupos, pero habría que añadir cosas como hacer suficientes inspecciones para que ese control sea eficaz, añadir responsabilidad penal y patrimonial a los responsables de la gestión y contabilidad de las empresas en caso de detectarse estructuras de elusión y eliminar el cachondeo de las excedencias de funcionarios que se dedican a saltar a la empresas privadas a asesorar sobre cómo escapar de los controles de Hacienda, aunque en general el sistema de excedencia necesitaría una reforma integral.

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