Aplauso a una generación de héroes

Manos

La gente de mi generación, los que estamos entre los 45 y los 55 años, somos los hijos del baby boom, los más numerosos, la parte central de esa pirámide de población que se terminará convirtiendo en una seta si no se revierte la tendencia. Mis padres, los de mi mujer, los de mis amigos y compañeros de carrera y andanzas nacieron en plena guerra civil o en los durísimos años de la posguerra. No lo tuvieron fácil y salieron adelante en esa España de los cuarenta, cincuenta y sesenta que sabemos que no fue precisamente boyante.

No solo eso, sino que estudiaron (los que pudieron), trabajaron como mulos, se casaron (la mayoría) y tuvieron cuatro, seis, ocho o incluso más niños entre finales de los sesenta y principios de los setenta. Y nos dieron una formación, unos valores y unos principios que nos han acompañado toda la vida. Claro que fueron estrictos con nosotros, claro que nos insistían con la importancia de estudiar y convertirnos en “hombres y mujeres de provecho”. Se comieron los últimos años de Franco, vivieron la Transición y durante esos años fueron capaces de enseñarnos a mirar hacia delante, de cerrar el pasado y no crear en nuestra generación los dos bandos que sus padres sí vivieron y que tanto daño causaron. Entre mis compañeros de colegio o entre mis hermanos podíamos pensar de una manera u otra, ser más de izquierdas o más de derechas, porque sobre todo nos enseñaron a ser tolerantes y comprensivos con el de al lado.

Pirámide población España en 2020

(Fuente: Enterat.com)

El país mejoró enormemente mientras nosotros abarrotábamos las universidades,  entramos en lo que se llamaba la Comunidad Económica Europea y nos modernizamos en todos los aspectos, y cuando empezaron a jubilarse, después de más de cuarenta años trabajando, muchos de ellos en la misma empresa, sin apenas cambiar de trabajo y sin quejarse jamás, nos dejaron un país cojonudo en el que la maquinaria estaba muy bien engrasada. Con sus defectos, seguro, pero un país sólido, una economía entre las principales potencias y uno de los mejores lugares del mundo para vivir. España funcionaba tan bien que parecía que nuestras máximas preocupaciones eran el lenguaje inclusivo y sacar el cadáver de Franco de debajo de una losa de 6.000 kilos. A mí, a mis amigos más cercanos, a mis hermanos y compañeros de trabajo, lo cierto es que lo que ocurriera con Franco nos la traía floja.  

Ahora le toca el turno a los de mi generación. Los que mandamos en las empresas, los que ocupamos los mejores puestos y los que están en el gobierno y la oposición. Pedro Sánchez y Santiago Abascal son de nuestra quinta. Casado, Iglesias e Inés Arrimadas, un poco más jóvenes. Y lo que escuchan nuestros mayores desde hace años es que son un problema para la sociedad porque son muchos, viven más que antes y no vamos a poder seguir pagándoles esas pensiones que en muchos casos son ridículas. Nos han visto crecer sanos, vivir con mucho más de lo que tuvieron ellos, tener pocos hijos o ninguno porque, claro, queríamos vivir la vida, viajar por el mundo y salir siempre como si tuviéramos veinte años.

Nuestros padres apenas pudieron salir de España durante años porque tenían que sacar adelante una familia numerosa mientras nosotros mandamos a nuestros hijos a estudiar a sitios lejanos o nos vamos de vacaciones a la otra parte del mundo. Y nos escuchan decir que no va a haber dinero para las pensiones mientras le compramos el último móvil a nuestros hijos, hijos para los que por supuesto estas cosas carecen de valor porque en muchas familias se les hace creer que es así. Me imagino a muchos de nuestros padres escuchando las noticias y pensando: “no, si yo ya sé que molesto, intentaré irme pronto y sin hacer ruido”. Con su humildad de siempre.

Ahora llega esta terrible pandemia y nos da un sopapo en nuestros morros complacientes. Nos pilla desprevenidos, en pelotas, mirándonos el ombligo o lo que es peor, la pelusa del ombligo del vecino. Para criticarlo. Los mayores de 70 años, nuestros padres, suegros, padres de amigos y compañeros son los que se están llevando las peores consecuencias del virus. Más de 1.400 muertos mientras escribo esto y nosotros preocupados por cómo pasar el encierro entretenidos inventando juegos para nuestros hijos. Les decimos a nuestros padres que se queden en casa, que no podemos ir a verlos, que no podemos darles un abrazo ni despedirnos de ellos, y a veces pienso que es una metáfora cruel del destino para que nos sentemos a reflexionar sobre todo lo que han hecho nuestros padres por nosotros y de qué modo se lo estamos devolviendo. Te quiero, Papá, te quiero, Mamá, sed fuertes y aguantad que os queremos muchos años más a nuestro lado.

Sueño con el momento en que toda esta pesadilla pase y nos pongamos las pilas para estar preparados para la siguiente emergencia, con los medios suficientes para atender a nuestros mayores. Que nos dejemos de guerras estúpidas y nos centremos en devolverles una ínfima parte de lo que ellos nos dieron, que dejemos de derrochar en lo superfluo y de hablar de las pensiones o el gasto médico de la tercera edad como el problema nacional, el marrón irresoluble.

Pero sueño sobre todo con daros un abrazo cuanto antes y sin miedo, sin preocupación, con una sonrisa. Y daros las gracias. Gracias por todo. Porque vivimos muy bien y vuestros nietos también. Y quiero compartirlo con vosotros muchos años más. Por eso esta tarde, a las ocho, cuando salga a la ventana, aplaudiré no solo a los médicos, enfermeros, policía, guardia civil y todos los que se están dejando la piel por nosotros, sino que aplaudiré con fuerza a esa generación de héroes que nos lo dieron todo.

14 comentarios en “Aplauso a una generación de héroes

  1. Quizá el problema que viene es ése: que tal vez haya muchos padres que no enseñan a sus hijos «lo que vale» un smartphone de 1.000 euros. Y que eso, andando el tiempo, se puede convertir en que los que seremos yayos en un momento determinado, «somos demasiados» y que «gastamos demasiado». Y que nos metan sin contemplaciones una inyección letal (los asilos ya no estarán de moda, serán carísimos y será más barato y fácil «conseguir plaza en el otro barrio»).

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    • La vida nos devuelve lo que sembramos siendo egoistas ahora haya pensar de otra manera y disfrutar de la vida lo más importante el amor de los unos a los otros

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    • A mi me emociona q lo veais asi. Creo que no lo hicimos tan mal viendo y sintiendo esta reaccion. Os queremos sobre todas las cosas y deseamos daros un abrazo inmenso.

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    • Es emocionante el relato.Es cierto .También vosotros sois una generación maravillosa y entregada. Nos sentimos orgullosos de vosotros.
      Si hay algo bueno en ésto que está pasando es que se va a valorar muchas cosas que no se apreciaban.
      Hoy he llorado con la enfermera que nos ha llamado cada día para saber cómo estamos. La he dado las gracias y que se cuiden, que no son de madera y también pueden caer.
      Saldremos adelante.

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  2. Los de nuestra generación bien sabemos que sólo el esfuerzo individual es el que conduce al éxito, que la libertad es la cualidad inherente al ser humano del que emanan todas las demás virtudes y que al totalitarismo (en este caso el de esta maldita enfermedad) lo vamos a derrotar. Un fuerte abrazo a todos

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  3. Totalmente de acuerdo, amiguete Josean. Algo bueno sacaremos de todo esto. El que quiera por supuesto, pero seguro que muchas reflexiones en la línea que comentas aparecerán. Ánimo a todos!

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  4. Precioso y emocionante relato. Cuanta verdad hay en él! Ojalá pase todo esto pronto, que aprendamos de nuestros errores cometidos en el pasado y sepamos enmendarlos, si no, todo este sufrimiento no habría valido la pena y no podemos dejar que esto suceda. Un abrazo enorme a todos los que estáis sufriendo emocionalmente, esta pesadilla. Y en especial a ti, amiguete Josean.

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    • Cierto es. Mi padre crio hijos 4 y era simple trabajador como opositor al cuerpo de Telegrafos.
      Entre tanto horario pegado al entonces aparato Morse todsvia acabó construyendo edificios y riqueza para dar Universidad a un hijo varón y casar 3 hijas… Su hijo es decir yo mismo crié tres hijas bien casadas y prospere muchísimo en la profesión de la Abogacía
      Muchísimo. No fslto de nada. Todo lo mejor imaginable siguiendo df forma precisa el ejemplo de mi padre no faltó en la progesion ni en el hogar. .. Incluso superando la desaparicion muy desgraciada de dos hijos varones… Siempre avante porque esa generacion de la que redactas no solo fue como escribes ES QUE A LA VEZ FUE EJEMPLO DE LA SIGUIENTE GENERACIÓN QUE SE CALIFICA POR LA ACTUAL DE EXCESIVA Y PESADA PARA EL ESTADO DE BIENESTAR QUE TAL SE SE CONSIDERE AHORA. SOBRAMOS LOS MAYORES DE 60 AÑOS…EH

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      • Maravilloso. Me levanta el ánimo y la moral. Es enseñar a los que no saben y a algunos otros que presumen y quieren cambiarlo todo. Así de golpe. Sin consultar si bueno o malo. Esperemos que vean la luz y sepan lo que es.

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  5. Los que nacimos en los 40-50 lo tuvimos difícil y sin preparación, pero somos luchadores y conocemos el valor de lo que se gana a pulso y lo que se aprende por necesidad.
    Nos esforzamos porque nuestros hijos tuvieran lo que nosotros no alcanzamos: ellos no fueron aprendices sin sueldo, no fueron emigrantes con maleta de cartón… Por eso y muchas otras causas, la más influyente el avance tecnológico que nosotros hicimos, nuestros hijos se formaron con más facilidades que sus padres, y educaron a nuestros nietos dando por cierto lo que “se respiraba” en la tele, el cine, la radio… y el ambiente de vida mucho menos dura que la nuestra y que nos hacía estar orgullosos de poderles ofrecer.
    Olvidamos enseñarles la importancia del trabajo que nos costaba conseguirlo. Fue un error que se multiplicó cuando no tuvimos los regalos necesarios para reclamar una enseñanza en contenidos y valores más exigente, cuando admitidos el ”progresa adecuadamente” en lugar de una nota clara del conocimiento adquirido.
    Los niños de hoy están convencidos de que la realidad es como ven en la play o la tele. Y los padres (nuestros hijos) no ponen la comida, les preguntan lo que les apetece comer.
    Con esos mimbres no se hacen buenas canastas, por eso ahora todo es de plástico y la leche sale de una fábrica.
    La pirámide no solo será una seta, va camino de convertirse en una peonza…

    Muchísimas gracias por el artículo: nos ha humedecido los ojos. Gracias, hijo.

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