
JOSEAN, 28/02/2026
(Nota previa del autor: este post estaba escrito en su mayor parte el 27 de febrero, pero ha quedado obsoleto tras los bombardeos cruzados entre Estados Unidos e Irán)
Como dice el viejo chiste referido a los economistas, los de mi gremio predijeron nueve de las últimas cinco recesiones. Vamos, que el mono tocando botones al azar en Wall Street tenía las mismas posibilidades de acertar que el más experto de los gurús. No por ello dejo de leer cada año con atención las predicciones de los principales medios económicos, no solo por la parte financiera, sino también por lo referido a la geopolítica, que al final termina influyendo en nuestros bolsillos. Mi opinión particular respecto a lo que espero para 2026 (en el sentido de expectativa, no de esperanza) no es relevante, pero, aun así, algún comentario se me escapará, no puedo evitarlo.
Me he aficionado estos últimos años a las predicciones del Financial Times, quizás porque no se centran solo en cuánto va a subir la Bolsa, los tipos de interés o la inflación, sino por el análisis global de la situación y cómo un evento en la otra parte del mundo puede terminar impactando en nuestro día a día. Aún recuerdo las predicciones de 2022, algunas muy concretas, que seguí con atención durante todo el año:
¿Invadirá Rusia a Ucrania? ¿Será Taiwán invadido por China?


No a la primera, una predicción incumplida apenas cincuenta días después, y no de momento a la segunda. La verdad es que los tiros estaban muy bien pegados, como algunas otras cuestiones: ¿tendrá Francia un presidente de extrema derecha? ¿Se enfrentará Boris Johnson a una cuestión de confianza? ¿Se mantendrá Bolsonaro en el poder? ¿Servirá de algo la Cumbre del Clima de ese año? El porcentaje de éxito fue importante en varias de estas cuestiones, así que vamos a ver las más interesantes que se nos plantean para 2026:
- ¿Se mantendrán los aranceles de Trump más elevados que a finales de 2025? No, por diversas razones, como acuerdos unilaterales con otros países, las amenazas de China o la previsible anulación de los aranceles por parte del Tribunal Supremo de Estados Unidos, como así ha ocurrido. El escenario se mantiene imprevisible, tan incontrolable como los impulsos del presidente más oligofrénico de la Historia.
- ¿Perderán los republicanos el control del Capitolio? La predicción de Edward Luce afirma que sí, lo que permitiría a los demócratas bloquear varias de las alocadas ideas del presidente. Por eso se le ve con tanta urgencia por disparar hacia todas las direcciones posibles sin analizar las consecuencias (Venezuela, Cuba, Groenlandia, México, la inmigración, Colombia, los aranceles, la desregulación de los combustibles fósiles, Irán, Palestina, la ONU vs su Junta de Paz…). Nos quedan nueve meses… poned el adjetivo que queráis: interesantes, frenéticos, acongojantes, estremecedores… de aúpa. El mismo Edward Luce publicó esta semana un artículo que comienza con un título aterrador y concluye con un diagnóstico estremecedor:

- ¿Estallará la burbuja de la IA? La periodista consultada, Katie Martin, dice que sí. Ya mencionábamos este punto en la primera parte y todo hace indicar que las megamillonarias inversiones realizadas obtendrán su resultado (como marcan todas las decisiones empresariales de la historia económica) solo en aquellos casos en que la IA aporte y mejore el negocio, cuando sea capaz de generar rentabilidad a sus inversores. Muchos otros quedarán por el camino con juguetes “bonitos”, pero deficitarios.
- ¿Dejarán los bancos centrales de recortar los tipos de interés? Interesante cuestión, y la respuesta según el diario es que no, que resulta bastante probable que los bancos centrales, liderados por Estados Unidos y con la excepción de Japón, rebajarán sus tipos de interés a lo largo del año para estimular el crecimiento. Según el articulista, la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, también está dispuesta a proponer el recorte si el crecimiento de Europa flaquea. Y vaya si flaquea.
- ¿Tendrá Zelenski que renunciar al Donbás para alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania? Según Ben Hall, no, si bien las informaciones de esta semana, en el cuarto aniversario del inicio de la invasión, parecen indicar que esta cesión será el punto crítico de la negociación. Lo más terrible de la resolución de este conflicto es que todo hace indicar que Putin se saldrá en buena parte con la suya, con la nueva frontera delimitada gracias a la fuerza de la ocupación. Nada que deba extrañar a nadie tras la ocupación de Crimea en 2014 y la aparente aceptación del resto del mundo. Ahora se incorporan 133.000 kilómetros cuadrados más. De momento. ¿Dónde acaban estos impulsos expansionistas?
- ¿Se enfrentará Keir Starmer a un posible relevo, a un cambio de liderazgo? La respuesta de la periodista Miranda Green es un sí rotundo, y entonces hablaba solo de falta de liderazgo, problemas internos, resultados electorales adversos… Tras la revelación de su relación con Brian Epstein parece claro que no se comerá el turrón en el 10 de Downing Street.
El artículo de Financial Times es interesante porque trata cuestiones muy diversas sobre las elecciones en Francia (no de momento), el cuarto mandato de Lula en Brasil (un sí en las apuestas), la apreciación del renminbi chino (no con reservas), la continuidad de Takaichi en Japón (sí, para los curiosos), acerca de si tendremos robots caseros (¿acaso no los tenemos ya, aunque no tengan patas?) o el crecimiento demográfico y económico de África, pero es una pena que no se meta más en las procelosas cuestiones de Oriente Medio, no mucho más allá de una pregunta poco relevante acerca de la relación entre Arabia Saudí e Israel. Si viramos algo más de la geopolítica a la economía, podemos enlazar con algunas predicciones para este año del que ya han volado dos meses. Resulta todo tan cambiante en el ámbito de la economía que acertar puede deberse tanto a la casualidad como a la causalidad. A modo de ejemplo, en este artículo de El País del 2 de enero se podían encontrar hasta cuatro análisis totalmente distintos de lo que puede esperarse del año:
La situación global da un poco bastante de miedo con las ansias de Trump por quitar de en medio a todo aquel líder de un país que interfiera en su objetivo único del Make America great again, (o Let me do what my balls say). Sin embargo, la macro parece indicar otra cosa. El crecimiento mundial se estima en un 3% para este año, la Bolsa alcanzó niveles máximos en 2025 en varios países, la inflación y el desempleo parecen bajo control y la locura de los arancele ha tenido hasta la fecha menor impacto del esperado. Hay problemas evidentes en las principales economías, como las mencionadas inversiones megamillonarias en la IA en Estados Unidos, el leve estancamiento de China o las crisis internas de Alemania y Francia en la Unión Europea, pero, de momento, el consenso de los economistas del artículo no apuntan a una recesión similar a la que comenzó en 2008.
- Los más optimistas: Francisco Uría, director general del Instituto Español de Banca y Finanzas de CUNEF, indica que “Hay motivos razonables para serlo, tengo la esperanza de que el acuerdo de paz en Ucrania sea una realidad y no creo que se pueda hablar de burbuja de la IA. Los niveles de deuda pública agregados son elevados, pero los mercados los están gestionando, salvo algún susto puntual, aunque sería bueno recuperar la disciplina fiscal. Todo esto cambiaría si hubiese algún shock geopolítico”. Y los hay, varios. Y los niveles de deuda está por las nubes, pero qué sabremos algunos. España es un caso aparte. BlackRock lo ha elegido como «país preferido» en su informe de proyecciones de 2026 y parece haberse convertido en la inesperada locomotora de la economía europea. El símil no me gusta mucho: una cosa es que avances más rápido que el resto, y otra bien distinta, que vayas tirando de unos vagones más pesados. Pero los indicadores previstos son buenos. Según el Banco de España, el PIB terminó 2025 con un avance del 2,9% y obtendrá un 2,2% en 2026. Los casi 100 millones de turistas han aportado mucho a sector servicios, así como la llegada masiva de inmigrantes. “Ninguna de esas condiciones va a cambiar en 2026”, señala Javier Giménez-Díaz, de la escuela de negocios IESE, “los ciclos económicos no se mueren por viejos, se mueren porque les pasa algo”. Crucemos los dedos.
- Los más reservones, los del «sí, pero…»: Alicia García Herrero, economista jefa para Asia-Pacífico en Natixis e investigadora principal en Bruegel, advierte de los riesgos existentes: la inflación en Estados Unidos, las políticas expansivas de los bancos centrales, la presión de Trump para bajar los intereses de la FED… Todo ello se une a la incertidumbre existente en Europa, especialmente en países como Francia. Y el consenso de estos economistas menos optimistas advierte de otro riesgo: «En los últimos 10 años, la deuda pública combinada de los países avanzados ha llegado a su nivel más elevado desde las guerras napoleónicas, y una sacudida en los mercados pondría la máquina del pánico a funcionar. Para 2029, a nivel mundial, habrá llegado al 100% del PIB, algo que no ocurría desde la Segunda Guerra Mundial, con algunos países ya por encima de ese umbral, entre ellos potencias como China, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón o el Reino Unido». Crucemos aún más los dedos.
- Los más pesimistas: o los optimistas bien informados, como rezaba aquella cita. Como la historia se repite con frecuencia, esto me recuerda a épocas no tan lejanas. “Soy de las que opina que hay una burbuja de la IA, la duda es cómo se pinchará, si de forma ordenada o como ocurrió en 2008. Esto último podría traer muchos problemas, porque el mercado de valores es central en Estados Unidos”, afirma Lourdes Casanovas (Universidad de Cornell, Nueva York). La crisis de las puntocom acabó arrastrando a los bancos que invirtieron fortunas en unas empresas que vendieron más humo que negocio. Y los bancos a las aseguradoras, y cuando las aseguradoras tuvieron problemas, los contagiaron incluso a los sectores primarios. Paul de Grauwe, de la LSE (London School of Economics) tiene claro que existe una burbuja y que “la corrección llegará, ¿será en 2026? ¿dentro de dos años? ¿de tres? No lo sabemos, pero dependiendo de su virulencia podría llevar a una recesión». Ya no sirve cruzar los dedos, ¡júntalos y reza!
- Una distopía ¿no tan lejana?: al pinchazo de la burbuja de la IA le añadimos algún incidente geopolítico relevante. Hay muchos para elegir con este presidente norteamericano hiperactivo: el Caribe, el estrecho de Ormuz, Groenlandia, Ucrania, China y Taiwán, Pakistán y Afganistán, la caída o no del régimen de los ayatolás, las guerras en Sudán o el Yemen… La distopía pensada por Gita Gopinath, ex subdirectora gerente del FMI y ahora profesora en Harvard, para The Economist, resulta inquietante: «una corrección de la misma magnitud de la crisis puntocom liquidaría 20 billones de dólares de la riqueza de los hogares estadounidenses (equivalente al 70% del PIB) y las pérdidas de los inversores extranjeros equivaldrían el 20% del PIB del resto del mundo». Jorge Sicilia, del departamento de estudios de BBVA, no se queda atrás: “Las crisis más peligrosas son las que se producen con algún acelerador financiero, en el caso de una caída de la Bolsa del 30% o la quiebra de algún banco estadounidense, el contagio es inmediato. Los Gobiernos deben decidir entonces si dejan que el sistema se ajuste y se purga, o si el daño puede ser muy superior y lo intentan detener. El crédito y el consumo se resentiría en cualquier caso”.
Todo está cambiando muy rápido y en el mundo de la pasta, aún más veloz. «El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos», como dice el personaje de Rick en Casablanca, en una frase que recuerda uno de estos artículos. Para la última parte quedarán las predicciones de cómo puede cambiar nuestro día a día según dos puntos de vista muy diferentes: el de la consultora de innovación y tendencias VML, y el de la revista Ethic.


Habrá un poco de todo y quizás, antes de publicarlo, ya hayan quedado obsoletas algunas «tendencias».


