El registro de jornada, 1ª parte: las prisas

Buster Keaton fichando

JOSEAN, 4/10/19 

El gobierno provisional anterior al gobierno en funciones actual que será sustituido tras el 10-N por un nuevo gobierno provisional en funciones aprobó en marzo pasado el Real Decreto-ley 8/2019 de medidas urgentes de protección social y de lucha contra la precariedad laboral en la jornada de trabajo. El momento escogido para la aprobación del real decreto no fue casual, aquel 8 de marzo pasado de la huelga feminista, pero no por el 8-M, sino sobre todo porque se produjo cuando ya sabíamos que nos íbamos a nuevas elecciones el 28 de abril.

Este decreto se unía a otro igualmente electoralista aprobado el viernes anterior, el 1 de marzo, el Real Decreto-ley 6/2019 de medidas urgentes para garantía de la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación. No discuto la conveniencia de efectuar reformas en el mercado laboral, pero sí el oportunismo de estos reales decretos, la urgencia interesada de su aprobación y las chapuzas contenidas en los mismos. De hecho, el propio RD 8/2019 indicaba que se nombraría un “grupo expertos y expertas” antes del 30 de junio de 2019 para elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores. Un asunto de esta magnitud no puede organizarse ni decidirse con un proceso electoral de por medio. Hace falta un consenso de todas las partes afectadas, del mayor número de partidos, empresas y agentes sociales, y un proyecto de Ley en condiciones, lo que obviamente era imposible que ocurriera entre marzo y junio de este año.

La aprobación de normas a toda prisa y corriendo amparándose en reales decretos por la “extremada urgencia” y necesidad de los mismos es un vicio en el que ha caído el gobierno actual todavía con mayor frecuencia que el anterior de Rajoy.  “Es evidente que la crisis económica de estos últimos tiempos está generando en los poderes públicos una reacción errática, convulsa y, a veces, atropellada e improvisada,” decía el Abogado del Estado Jesús López-Medel en su recomendable artículo Lamento por la seguridad jurídica.

Los temas tratados en ambos decretos son de tal calado que resultan inabarcables para un post, así que me centraré en dos de los aspectos más controvertidos de los mismos:

  • El registro obligatorio de la jornada de trabajo (RD 8/2019).
  • La “jornada a la carta” (RD 6/2019)

Antes de comenzar y dado que los asuntos laborales son siempre complejos, me gustaría plasmar algunas de mis creencias en este asunto, que no tienen por qué ser ciertas:

  • Ningún gobierno con ninguna reforma laboral ha creado nunca empleo. La del 97, por ejemplo, pudo fomentar la contratación indefinida al ofrecer cuantiosos ahorros en los costes sociales por trabajador, pero fue el boom de la economía (sobre todo el sector privado) lo que posibilitó esa mayor contratación o conversión de contratos a fijos.
  • Cuando la economía crece, en España el empleo crece a tasas superiores. Cuando la economía se contrae, en España se destruye empleo a mayor velocidad. Ocurrió en la crisis de 2008, a principios de los noventa y a finales de los setenta.
  • Abaratar el despido no crea empleo. Encarecerlo o tener un sistema rígido tampoco ayuda al empresario.
  • Empresario-malo / sindicalista-bueno, es una simpleza que además no es cierta en muchísimas ocasiones.
  • Empresario-explotador / currante-esclavizado. Conviene recordar que el 95% de las empresas españolas tienen menos de 10 empleados y a todas ellas también les afecta esta normativa.
  • El absentismo es directamente proporcional a la creación de empleo, o inversamente proporcional a su destrucción. La tasa de absentismo disminuyó con el inicio de la crisis hasta alcanzar su mínimo en 2013 y ha repuntado progresivamente en los últimos ejercicios a medida que la economía se ha recuperado levemente.

El Real Decreto 8/2019 tiene 26 páginas, 14 de las cuales contienen la Exposición de motivos, que no era otra cosa que el inicio de la campaña electoral de Pedro Sánchez y su equipo:

“Se trata de medidas que responden a la inequívoca voluntad política de este Gobierno de volver a situar el Estado de Bienestar como eje central de nuestro modelo de crecimiento económico”.

Una vez más (y lo hacen todos los gobiernos) se utiliza a un Ministerio para hacer campaña de un partido con otro nuevo mensaje simplista: “el PP ataca el Estado de Bienestar, el PSOE lo reconstruye”. Continúa la Exposición de motivos:

“Y ello con objeto de reducir las desigualdades sociales que aún subsisten en la sociedad española, no superadas a pesar de haberse recuperado un crecimiento robusto de la economía y una intensa creación de empleo”.

¿Crecimiento robusto de la economía e intensa creación de empleo? Para que no me tachen de partidista, remito al post Oh, bendita recuperación en el que cuestionaba el autobombo del gobierno de Rajoy sobre los supuestos grandes logros en materia económica.

La Exposición de motivos dedica unos párrafos a lo habitual en precampaña (pensionistas, actores, algo de pasta para inmigrantes), y continúa glosando alguno de los “éxitos” en materia laboral, como el incremento del Salario Mínimo Interprofesional:

“La entrada en vigor del Real Decreto-ley 28/2018, de 28 de diciembre, para la revalorización de las pensiones públicas y otras medidas urgentes en materia social, laboral y de empleo, ha supuesto para el año 2019 un incremento en dicha base de alrededor de un 22 por ciento respecto de la cuantía que tenía en el año 2018, debido al aumento de las bases mínimas de cotización en el porcentaje experimentado para el año 2019 por el salario mínimo interprofesional”.

No voy a cuestionar el acierto o desacierto de tal medida, sobre todo cuando desde estas mismas páginas abogábamos por una subida de los salarios más bajos, pero no debería olvidar el gobierno las consecuencias directas que el crecimiento de costes salariales tiene sobre la competitividad de las empresas españolas, en sus resultados y por tanto en la recaudación tributaria.

Y llegamos a los párrafos dedicados a la jornada de trabajo (los subrayados son míos):

“La realización de un tiempo de trabajo superior a la jornada laboral legal o convencionalmente establecida incide de manera sustancial en la precarización del mercado de trabajo, al afectar a dos elementos esenciales de la relación laboral, el tiempo de trabajo, con relevante influencia en la vida personal de la persona trabajadora al dificultar la conciliación familiar, y el salario. Y también incide en las cotizaciones de Seguridad Social, mermadas al no cotizarse por el salario que correspondería a la jornada realizada”.

El presentismo y los bajos salarios, dos factores que se repiten desde siempre. Según esta estadística de Eurostat, España es “solo” el 18º país de Europa en número de horas trabajadas. Se trata de un estudio realizado en función de la jornada semanal a tiempo completo:

Eurostat horas de jornada

Tenemos una jornada media a tiempo completo superior a la de daneses y franceses, pero inferior a la mayoría de países de la Unión Europea. En cuanto a cómputo de horas anuales, estamos por encima de alemanes, daneses o franceses, pero por debajo de la media de la OCDE:

Jornada anual horasComo nos gusta estar al frente de estadísticas chungas, somos los terceros en peores condiciones laborales según el Job Quality Index:European Job Quality Index

Solo por delante de Grecia y Rumanía en una estadística realizada en la que se tenían en cuenta los salarios, las horas de trabajo, las condiciones laborales o las formas de empleo. Pero hay una estadística que sí lideramos: la del país que tiene un control horario más estricto sobre la jornada de sus trabajadores. En sentido contrario a países como Alemania o Reino Unido, que no establecen ninguna obligación de fichar, o Francia y Bélgica que solo lo exigen en algunos sectores.

Continúa el RD 8/2019:

“De acuerdo con la Encuesta de Población Activa del cuarto trimestre de 2018, más del 50 por ciento de los asalariados declararon tener jornadas semanales superiores a las 40 horas y un gran volumen de trabajadores a tiempo parcial indicó que la jornada de trabajo efectiva no se correspondía con la declarada”.

Todos conocemos a algunos de los pertenecientes a ese “gran volumen de trabajadores a tiempo parcial” a los que obligan a trabajar a jornada completa y cobran la diferencia en B. O tenemos amigos a los que la subida del Salario Mínimo Interprofesional ha obligado a firmar irregularidades en sus contratos para cobrar lo mismo que antes pero figurando con un menor número de horas trabajadas. Estos son aspectos en los que tiene que cebarse la Inspección de Trabajo, igual que con los falsos autónomos de alguna nueva economía “startupera”. Pero ese es tema para un post completo.

Dejando al margen el tema de la sinvergonzonería de algunos empresarios, uno de los primeros problemas a los que uno se enfrenta cuando trata estos temas es el del tiempo real de trabajo. Hay gente en las oficinas que desayuna más veces que un hobbit, que lee la prensa deportiva, que fuma y mucho, guasapea con los amigos, resuelve temas personales en horario laboral (¡todos lo hacemos, a veces no hay más remedio!), come en dos horas o más y luego, eso sí, sale tarde, o no necesariamente, y dice que “está más de 40 horas semanales en el curro”. Pero no ha trabajado más de ocho horas. En algunos casos ni cuatro, como la empresa en la que tuve mi primer trabajo como becario. Nunca jamás estuve en tertulias políticas o futboleras más largas, yo quería trabajar y los veteranos me decían: “¡tranquilo, no vayas a acabar todo el trabajo hoy!”

Smoking Room

Según este estudio de la web de empleo Jobatus, el “cigarrito” le cuesta a las empresas españolas la friolera de 26.000 millones de euros anuales. Unido a los 68.000 millones de euros que cuesta el absentismo, según el estudio de Cinco Días, el control de la jornada se convierte en algo tan importante para el empresario como para el trabajador. 

Así que el primer problema puede ser definir el cómputo de tiempo efectivo de trabajo. La Guía del Ministerio de Trabajoeditada para aclarar las numerosas dudas que surgen tras la lectura del real decreto, no establece una regla clara:

“Es conveniente igualmente que sea objeto de llevanza todo aquello que forme parte de la misma, en especial lo relativo a pausas diarias obligatorias legal o convencionalmente previstas, o voluntarias, para permitir eludir la presunción de que todo el tiempo que media entre el inicio y finalización de jornada registrada constituye tiempo de trabajo efectivo”.

Es decir, deja caer que recomienda también que se registren, aunque lo deja abierto después a la negociación colectiva. Tremendo error, ¿negociar con el comité de empresa los tiempos de café y fumeteo? ¿Y por qué no el guasap, el Marca, la Bolsa o la compra?

“Utilizando otros datos de la Encuesta de Población Activa, cada semana del año 2017 se hicieron en nuestro país una media de 5,8 millones de horas extraordinarias a la semana. Lejos de constituir un hecho puntual, la realización de horas extraordinarias se incrementó en 2018. Así, los datos revelan que, como media, cada semana de 2018 se realizaron 6,4 millones de horas extraordinarias en España”.

“Junto a lo anterior, ha de destacarse que un 48 por ciento de las personas trabajadoras que declaran realizar horas extraordinarias también manifiestan que no les son abonadas ni, por tanto, se cotiza por ellas a la Seguridad Social. Ello supone un perjuicio grave para esas personas y para el sistema de Seguridad Social”.

6 millones de horas extraordinarias sobre una población activa de 18 millones… Me salen incluso pocas horas extras de presencia en el trabajo, que repito, no significa tiempo efectivo de trabajo. Así que tenemos en el cóctel empresarios explotadores, trabajadores que se escaquean, fumadores empedernidos y una bolsa de horas extras no remuneradas disponible en grandes empresas. Un tira y afloja entre los que se desloman y los que se aprovechan.

El propio Gobierno reconoció las dificultades de implantación de la norma (en vigor desde mayo de 2019) y propuso agrupar todas esas pausas durante la jornada de trabajo en horas que no se paguen y que tampoco coticen. Esto empieza a complicarse aún más. Y como este gobierno y su afición a los reales decretos de los viernes sociales es infinita, el Real Decreto 6/2019 aprobó la siguiente modificacion del artículo 34 del Estatuto de los Trabajadores:

«8. Las personas trabajadoras tienen derecho a solicitar las adaptaciones de la duración y distribución de la jornada de trabajo, en la ordenación del tiempo de trabajo y en la forma de prestación, incluida la prestación de su trabajo a distancia, para hacer efectivo su derecho a la conciliación de la vida familiar y laboral. Dichas adaptaciones deberán ser razonables y proporcionadas en relación con las necesidades de la persona trabajadora y con las necesidades organizativas o productivas de la empresa”.

Ahí lo llevas, empresario, ahora apáñatelas para cumplir con todo lo legislado. En la segunda parte plantearemos la solución:

El registro de jornada, 2ª parte: el chip subcutáneo.

Permanezcan atentos. A ser posible, fuera de su tiempo de trabajo efectivo.

Cara Josean

4 comentarios en “El registro de jornada, 1ª parte: las prisas

  1. Se te ha olvidado comentar que el Tribunal de Justicia europeo dictó sentencia sobre la necesidad de establecer un control horario, básicamente porque si estableces un límite de horas extras anuales, sin registro de jornada, dime tú cómo puedes demostrar que el límite se cumple.
    Lo de las pausas para café, cigarritos etc se ha solucionado reconociendo unos minutos de descanso diario adicional a las pausas que estaban ya incluidas en algunos convenios.
    No es un tema fácil, pero había que legislar, hay leyes como la del tabaco del 2006 que modifican los usos y costumbres y que con el paso del tiempo agradecemos pese a la polémica inicial

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    • Buenas, Poli. No se me había olvidado comentarlo, lo que ocurre es que la Directiva Europea era del año 2003 y todavía no se había traspuesto a nuestra legislación. El informe del Abogado del TJUE de enero ya iba en esta línea, y yo lo que critico es cómo se ha hecho y el momento escogido. El problema está en lo mal que se legisla y lo que se tarda en transponer la normativa europea, este mismo retraso ya se dio con la morosidad, la Ley Hipotecaria o el convenio de los estibadores portuarios. No creo que fuera el momento de sacar este real decreto, sin gobierno y en pleno proceso electoral.
      Respecto a las pausas, la Guía del Ministerio cree conveniente registrarlas, ¡incluso las de ir al baño! Por supuesto que agradezco que se legislara sobre el tabaco en las odicinas, pero del mismo modo creo que esas personas tienen obligación de recuperar esas horas de menos. Responsabilidad es lo que se pide y lo que se debe exigir por ambas partes.

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